Noahs Garden

Proyectos-Horticultura-Mantenimiento

Ctra. San Juan, km 12,5
San Lorenzo - Ibiza

Office: 971 333 111
Bernd Brosius: 629 568 688
Karen Sailer: 629 866 355

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www.noahs-garden.com
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SOBRE NOSOTROS

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NUESTRA FILOSOFÍA

En la primavera del año 1998 nació nuestro cuarto hijo, Noah, y a la vez fundamos NOAHS GARDEN. Ambos empezaron siendo pequeños y ambos crecieron - hoy, nuestro hijo es un hombre joven hecho y derecho y Noahs Garden, una empresa con una larga trayectoria sembrada de éxitos.

Hemos creado cientos de jardines, pero nuestra pasión por el mundo de las plantas sigue tan viva como el primer día. Sin ellos, el mundo sería un desierto, nos dan alimento para nutrirnos y oxígeno para respirar y convierten cualquier lugar en un paraíso verde y frondoso. Amamos a nuestro planeta, es el único hogar que tenemos, y queremos dejarlo a nuestros hijos sano y rico en recursos.

Aunque su jardín sea solo una mota insignificante en la inmensidad del planeta, con sus ideas y nuestra ayuda se puede convertir en un espacio vital verde donde conviven hombres, animales y plantas en harmonía, tolerándose mutuamente y respetando el medio ambiente y los recursos naturales de Ibiza.

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Todo lo bueno necesita su tiempo – y esto es el caso especialmente en los jardines. Un jardín tarda de dos a tres años en adquirir la gracia y la personalidad que hemos plasmado sobre el papel. Necesita este tiempo para integrarse en la naturaleza de la isla y dejar de ser un cuerpo extraño. Su gran variedad de plantas y sus floraciones exuberantes atraen numerosos insectos beneficiosos que mantienen a raya parásitos y otros animales dañinos. La tierra se ha vuelto fértil y el suelo está lleno de vitalidad gracias al abono regular con humus orgánico y las plantas producen hojas fuertes y tienen una salud de hierro para resistir a los ataques de hongos y otras plagas.

Y para el hombre el jardín es un paraíso. Fuera, el mundo podrá cambiar, podrá volverse del revés y temblar bajo las crisis, en el jardín, el tiempo pasa como un río sosegado, los únicos cambios son los producidos por la luna y el viajar incansable de nuestro planeta alrededor del sol.

Por mucho que nos esforcemos para imponer la civilización en todo, nuestra alma sigue siendo indómita y sólo puede desahogarse y cobrar renovadas fuerzas cuando está en contacto con la naturaleza.

NUESTRAS INSTALACIONES

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unserplatz 2Como una Bella Durmiente, la antigua fábrica de cal de San Lorenzo estaba sumida en un sueño profundo durante 40 años. Tan escondida estaba entre las zarzamoras y los pinos que casi nadie conocía su existencia. En el año 2000, cuando la compramos junto con 1,5 hectáreas de terreno al lado de la carretera a San Juan, no era más que una ruina. El techo de la nave se había derrumbado, las paredes se estaban desmoronando y los pasadizos subterráneos a la torre del horno estaban hundidos. Únicamente la torre con el horno estaba bien conservado, y allí sigue, encalado y oteando el amplio valle de San Lorenzo, convertido en nuestro emblema.

En 2004 habíamos completado la restauración lo suficiente para poder instalar Noahs Garden en la fábrica de cal. Hoy es un oasis verde que sirve de hogar no sólo a las plantas sino también a perros, gatos, caballos y a Herbert, el gallo. Un lugar paradisíaco que inspira a nuestros clientes para crear un jardín del Edén ellos mismos.


LO QUE LE OFRECEMOS

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Jardines de diseño actual para todos los gustos: minimalistas, silvestres, tropicales o mediterráneos. Descubrimos el estilo que encaja con usted, su casa y su presupuesto. ¡La belleza de un jardín no es una cuestión de dinero sino de ideas!

  • Citas en su jardín para asesorarle sin compromiso ni costes
  • Diseños de jardines dibujados a mano
  • Planificación y construcción de jardines
  • Mantenimiento biológico de jardines
  • Protección de las palmeras contra el picudo rojo

EL EQUIPO VERDE

team berni Bernd Brosius
Fundador y gerente. Un hombre hecho para las cosas grandes y que hace juegos malabares con los olivos y las rocas igual que Obélix con los menhires. Dirige los trabajos en los jardines y seguramente le convencerá para que crea su propia huerta o para que dé una vuelta aérea a la isla.
team karen Karen Sailer
Fundadora y diseñadora. Una mujer con un sentido especial para los pequeños detalles, la reina de las flores, como la llaman nuestros clientes. Diseña los jardines, supervisa las instalaciones y es su persona de contacto para presupuestos y facturas. Comparte sus extensos conocimientos del mundo vegetal mediante los artículos que publica mensualmente en las revistas de la isla Ibiza Heute y De Todo.
team cachi Cachi Villafuerte
Jardinero y jefe de obras. Tiene la fuerza arcaica de los Andes, está siempre de buen humor y le gusta hacer chistes. Jamás está enfermo, y es un verdadero placer verle trabajar.
team julio Julio Villafuerte
Jardinero. Muy trabajador, divertido y con una salud igual de indestructible que la de su hermano.
team calin Calin Rus
Maquinista. También ejerce de jardinero si no hay trabajo para la excavadora. Es todo corazón. Sabe arreglar cualquier cosa aunque no haya piezas de repuesto. El hombre para todo que toda empresa necesita.
team javier Javier Chipugsi
El hombre que cuida sus jardines. Competente y simpático, con una sonrisa como un sol.
team bogdan Bogdan Anton
Junto con Javier, se ocupa del mantenimiento de jardines. Muy trabajador y de sonrisa radiante. Realiza sus trabajos corriendo y su lema es „Jardinería en vez de Gimnasio“. ¡Vale la pena verle en acción!
team noah Noah
Nuestro hijo que dio el nombre a nuestro centro y que está en el origen de todo. Nació en Ibiza y creció con las plantas. Es incapaz de aguantar más de una hora en la ciudad. Ama Ibiza más que nada en el mundo, pero no le gusta regar las macetas.
team herbert Herbert Gallo
Vive con nosotros desde polluelo y se niega a tener contacto con otras gallináceas. Para él, su familia son los perros, los gatos y las personas y con ellos convive en paz y harmonía. Su sitio favorito es delante del espejo en el que se puede admirar durante horas. Mantiene a raya los caracoles.
team hunde Bella, Maxi, Cookie und Elli
Vigilan la casa y el terreno. A veces ponen demasiado celo en ello y los clientes no se atreven a salir del coche. No hay que tenerles miedo, son amables y pacíficos al no ser que alguien venga de noche y con malas intenciones.
team katzen Mimi, Lena, Bürste und die Bürstenkinder
La familia gatuna que mantiene el recinto libre de ratas y ratones. Por desgracia, tampoco hacen ascos a las lagartijas.
team pferde Rasputin, Xaloc, Jimmy, Lunero, Max und Billy Blue
La manada de caballos. Hijos adoptivos de Karen Sailer y su segunda gran pasión. Productores de estiércol que se composta junto con restos orgánicos y carbón vegetal para transformarse en una tierra negra inmejorable.

Si quiere saber más sobre nuestras actividades con caballos y nuestro compromiso social con el proyecto “Alegría”, puede encontrar todo sobre ello en ACTIVIDADES.

El jardín ibicenco

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En los últimos años, los propietarios de casas y jardines en la isla han experimentado un marcado cambio en sus gustos. Mientras antes los jardines tenían que estar repletos de palmeras y mares de flores tropicales, ahora se ha vuelto a la sencillez de los orígenes. Las cicadas y los hibiscos plantados en grandes extensiones de césped están pasados de moda, y los primeros puestos de los Top 10 de los jardines ibicencos los ocupan las chumberas, los olivos y los algarrobos. Que con ello no se ha inventado nada nuevo queda patente cuando se mira a alguna de las últimas fincas autenticas habitadas por ibicencos que quedan en la isla. El redescubrimiento de la única palmera datilera plantada delante de la casa significa, a la vez, la conmemoración del pasado de una isla agrícola con suelos pobres, agua escasa y una historia de población multifacética.

La flora de Ibiza ha sido marcada profundamente por los múltiples conquistadores que han invadido la isla. Cada barco que atracaba en sus costas traía semillas y plantas de países lejanos. No todas las semillas germinaban en el suelo arcilloso y calcáreo de la isla y, aunque prosperasen, las tiernas plantitas tenían que sobrevivir el calor abrasante del verano sin la ayuda de un sistema de riego automático. Tras muchos años, las plantas que consiguieron aclimatarse han sido incluidas en el catálogo de las plantas autóctonas y son consideradas endémicas de Ibiza. Hoy día nadie recuerda que la chumbera (Opuntia ficus-indica), que sirvió durante siglos a los payeses de protección contra el viento, de parapeto para no ser vistos y como excusado para hacer sus necesidades, fue introducida desde América por los conquistadores. Otra planta importada de América es la pita o agave.

Los fenicios introdujeron en la isla el olivo, el granado y el algarrobo, a los árabes les tenemos que agradecer las palmeras datileras y reales oriundas del norte de África y los limoneros, y desde Asia han encontrado su camino hasta nosotros las naranjas y las almendras.

¿Que le digo entonces a alguien que quiere que le crea un jardín típicamente ibicenco?

Le pregunto de dónde viene, qué paisajes le son más queridos, qué olores le traen a la memoria su infancia y que colores le hacen sentirse feliz. Exploro su casa y sus muebles, tomo la tierra de su jardín en mis manos y miro con desconfianza los pinos y cedros, árboles endémicos de la isla y enemigos de cualquier jardín. Tengo en cuenta el clima y los recursos acuáticos de la isla y elijo plantas a cuyas raíces les gusta ahondar en la tierra roja de Ibiza.

Procuro captar el espíritu de la persona venida de fuera y la faceta de Ibiza que encaja con ella, e intento pintar en la tierra con las plantas sus imágenes internos. En eso consiste para mí un jardín ibicenco.

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El jardín mediterráneo

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Pónganse algunos olivos centenarios y salpíquese el terreno entre ellos con romero, lavanda y jara - así podría rezar la receta para un jardín mediterráneo. El ambiente relajado del Sur se recrea con colores suaves en tonos pastel de azul, blanco y rosa, con las hojas verde grisáceo y el olor inconfundible y fragante de las plantas aromáticas. En este tipo de jardín quedan muy bien las gramíneas, las buganvillas y una única palmera datilera. Estas plantas necesitan poca agua, pero como su encanto reside en su rica floración, hay que abonarlas y podarlas regularmente. Desventajas: Los olivos adultos son caros. En contrapartida, el resto son todas plantas jóvenes que se desarrollan allí donde se les plante. La lavanda es muy sensible a los hongos y si recibe demasiada agua en verano, se muere. Para mí, este tipo de jardín es uno de los más bellos y una maravilla sobre todo en primavera y otoño.

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El jardín minimalista

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PUREZA, así se llama la fórmula que se emplea para su diseño, construcción y plantación. Casas cúbicas de piedra, acero y cristal con muebles de colores entre blanco y gris requieren un jardín que se ajusta a sus colores parcos y sus líneas claras: un jardín minimalista.

La suerte acompaña a los seguidores de este nuevo estilo paisajístico, en el que menos es más, ya que todas las plantas que encajan con él por su forma natural o el color de sus hojas y flores son robustas y necesitan pocos cuidados y riegos. Muchas de ellas incluso toleran la salinidad.

La base de un jardín minimalista son arbustos y árboles de hojas perennes a los que se les da bellas formas, preferentemente esféricas, mediante la poda, cactus y crasas de aspecto arquitectónico y palmeras.

No se preocupen, no es necesario recortar las plantas a diario, un repaso al mes es más que suficiente. Entre los favoritos con hojas verdigrises se encuentran el Eleagnus ebbingei, la Westringia con sus flores azul pálido o blancas, la salvia amarga, los metrosideros, la feijoa y el acebuche. El pitosporo (Pittosporum tobira “Nana”) con sus hojas brillantes de un verde intenso forma un bello contraste y además tiene la ventaja de crecer en forma semiesférica.

Respecto a la altura, los arbustos se dejan combinar muy bien con el laurel de indias (Ficus macrocarpa), un árbol perennifolio de hermoso porte y forma elegante. A esto se agrega, siguiendo la tradición, una única palmera datilera o real, algunas yucas y algunos cactus cereus, y ya tenemos la estructura básica del jardín minimalista. Si quiere tener un jardín con más flores, debería limitarse a un color principal para no quebrantar la sencillez, la sensación de amplitud y la harmonía de las formas. Las flores blancas del agapanto, la gaura, las adelfas, abelias y gramíneas dan un toque de distinción a su jardín mientras las flores violáceas de la tulbalgia lo suavizan y le dan un aire más mediterráneo. Si no quiere plantar tanto, debería cubrir la tierra entre las plantas solitarias con mallas antihierbas y guijarros de mármol o cantos rodados que se venden en todos los colores. Este tipo de acolchado no sólo es agradable a la vista, también ahorra trabajo y retiene la humedad en el suelo.

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El jardín tropical

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jungle01Si le gustan las palmeras, el verde frondoso y los colores luminosos, lo ideal para usted es el jardín tropical. No se preocupe, tropical no quiere decir que sea delicado y necesite cantidades ingentes de agua. Palmeras, aves del paraíso (Strelitzia reginae), buganvillas e hibiscos no requieren más agua ni cuidados que cualquier otra planta mediterránea. Si quiere tener césped, debería mantener su extensión dentro de unos límites pues estos tapices verdes necesitan mucha agua y cuidados continuos con cortes semanales y abonos regulares. Si no quiere prescindir de un césped, puede ahorrar agua y cuidados cubriendo los espacios entre palmeras y arbustos con malla antihierbas y guijarros de mármol, lo que no sólo abarata el mantenimiento sino que, además, queda muy bonito.

Desventajas: El picudo rojo se ha convertido en el enemigo número uno en la isla. Pone sus huevos en la corona de las palmeras, sus larvas devoran el tronco por dentro y las palmeras mueren al poco tiempo. La única manera de combatirlo es con tratamientos preventivos como la inyección de insecticidas o la lucha biológica con la ayuda de esporas de hongos. Si no toma medidas a tiempo, su jardín tropical corre un serio peligro.

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El jardín silvestre

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El aspecto de un jardín encantado desmiente el dicho que afirma que la primera impresión es siempre la acertada. Todo crece sin orden ni concierto, flores de colores dispares se mezclan despreocupadamente, los muros de piedra tienen patina, árboles y arbustos parecen como puestos al azar y en medio hay una silla que tiene pinta de llevar ahí más de 100 años. La apariencia engaña, pues en este tipo de jardín no se deja nada al azar. No es la mano de Dios sino la de un paisajista que dispone lo que florece, marchita, brota y desaparece, y cuándo y dónde lo hace. Los jardines encantados son un hogar para almas inquietas, invitan a soñar y a detenerse y sorprenden cada día nuevamente con su diversidad. Desventajas: Necesitan muchos cuidados. Hay que quitar cuidadosamente las malas hierbas entre las plantas y para que todo se desarrolle en el momento adecuado y para que florezca y vuelva a salir cada año. Hace falta la mano de un jardinero experimentado y diligente. Sin embargo, ¡su belleza recompensa con creces todo el trabajo!

Wann immer ich verzweifle an der Welt 
und nachts beim leisesten Geräusch erwache
aus Angst um mein und meiner Kinder Leben,
dann geh ich dorthin, wo die große Echse
in ihrer Schönheit auf dem Wasser ruht
und wo der Silberreiher fischt.
Dann finde ich den Frieden wilder Wesen,
die nicht ihr Leben schmälern durch die Sorge.
Ich komme in die Gegenwart des stillen Wassers
und spüre über mir die Sterne,
blind am Tage, still stehen mit ihrem Licht.
Ich ruhe eine Weile in der Erhabenheit der Welt,
und ich bin frei.

Wendell Berry, the Peace of the Wild Things

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Un jardín cerca del mar

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La influencia del mar se hace notar hasta muy tierra adentro. Los almendros inclinados, doblegados por los vientos hacia la dirección opuesta al mar, son testigos de la fuerza de los temporales que azotan la isla en invierno y que no se detienen ante los jardines de las casas con vista al mar.

El verano es la estación más benigna para los jardines cerca del mar. El otoño empieza a poner a prueba las plantas y como muy tarde durante el primer invierno de su vida se demostrará si una planta tiene la robustez y firmeza suficientes para resistir a los vientos salobres. Y no es el viento que azota las plantas el mayor problema, es el salitre que se deposita sobre la tierra y que, disuelto por las lluvias y el agua del riego, llega hasta las profundidades y daña las raíces finas que transportan el agua.

Para tener un jardín sano sin un coste desmesurado de mantenimiento se deberían escoger plantas que toleran la sal. Son plantas que se cultivan a partir de la vegetación salvaje de la costa y que, por lo tanto, se han adaptado a las condiciones climáticas de estas zonas. Encontrará una lista de estas plantas en el apartado JARDINES CON AGUA SALADA:

El diseño de un jardín cerca del mar debería incluir pocas flores y basarse más bien en plantas con formas arquitectónicas y diferentes tonalidades de verde. Las flores solo deberían utilizarse para dar unos toques de color a la estructura firme que conforman las plantas robustas y resistentes al viento.

Las palmeras aguantan bien el clima marítimo y si le gustan los árboles con hojas, hará bien en escoger caducifolios porque, al perder el follaje en otoño, no presentan superficies que el viento pueda atacar. Puesto que los vientos fríos del invierno soplan en un 90% desde el noroeste, los jardines de la costa este y sur están mucho más protegidos y se puede uno atrever a plantar una mayor variedad de especies.

Sin embargo, a pesar de tomar todas las precauciones y dispensar todos los cuidados a nuestro jardín, no nos queda más remedio que doblegarnos ante el mar y rebajar nuestras pretensiones respecto a un jardín perfecto en aras del placer de poder ver el mar. Si no, los disgustos por las plantas torcidas y maltrechas por el viento no nos dejarán tiempo para disfrutar del mar.

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Jardines con agua salada

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Las casas en la parte sur de Ibiza tienen un problema: de sus grifos mana agua salada. Cuanta más gente utiliza agua de la red en verano, más salada está. Vale apenas para ducharse y lavarse los dientes, si se quiere tomar un café rico y comer con placer, hay que comprar el agua para cocinar. Lo que uno se puede permitir para el uso personal sale muy caro para el jardín. También las plantas sufren por la sal que llega a sus raíces con el agua del riego. Tienen los mismos problemas que las plantas en los jardines cerca del mar que sufren de suelos salobres a causa del salitre que trae el aire. Las plantas recién plantadas conservan su buen aspecto durante algunos meses y luego empiezan a perder sus hojas y flores para acabar siendo un tallo enclenque con apenas alguna hoja que lucha desesperadamente por sobrevivir. No menos desdichado se siente el propietario del jardín pues no ha dejado de invertir dinero en sus plantas y, mientras la lluvia rebajaba el contenido de sal en el suelo, mantenía viva la esperanza de lograr que prosperasen. Sin embargo, en cuanto suben las temperaturas, cesan las lluvias y se empieza a regar intensivamente con agua salada, llega la hora de la verdad. El verano separa el grano de la paja y la naturaleza selecciona despiadadamente a los más fuertes. Si sus raíces no toleran la salinidad del suelo, la planta se quema.

Para que no se repita el mismo drama todos los años – el de la factura de agua exorbitante o la muerte en masa de las plantas – solo hay una solución: adaptarse a las circunstancias y poner plantas que soportan tanto la salinidad como la sequía. Para proporcionarles un buen comienzo se recomienda plantarlas entre octubre y abril, cuando las temperaturas templadas y el agua de lluvia ayudan a las plantas jóvenes a adaptarse a su nuevo habitat. Así podrán acostumbrarse paulatina mente a la salinidad creciente y a la sequía del verano venidero.

Plantas que viven con la sal:

Todas palmeras, árboles
• Ficus australis, Ficus nitida
• Tamarix
• Juniperus
• Olea europea sylvestris
• Pinus halepensis
• Pinus pinea
• Grevillea

Arbustos
• Artemisia
• Atriplex halimus
• Callistemon citrinus
• Callistemon laevis
• Ceanothus thyrsiflorus repens
• Cistus
• Coprosma repens
• Coprosma kirkii
• Coronilla glauca
• Dorycnium hirsutum
• Eleagnus angustifolia
• Escallonia rubra, Echium fastuosum
• Evonimus japonicus
• Grevillea
• Genista - Ginster
• Laurus nobilis
• Lagunaria Leonotus leonurus
• Ligustrum japonicum
• Limoniastrum
• Metrosideros

• Myrtus communis
• Nerium oleander - Oleander
• Pistacea lentiscus – falsche Pistazie
• Pittosporum tenuifolium
• Pittosporum tobira
• Pittosporum tobira nana
• Retama
• Teucrium fruticans
• Vitex agnus castus
• Westringia

Flores
• Agapanthus africanus
• Asteriscus maritimus
• Ceratostigma plumbaginoides
• Centaurea pulcherima
• Convolvulus cneorum
• Convolvulus sabatius
• Cortaderia Selloana
• Echium candicans
• Eriocephalus africanus
• Erica multiflora
• Eryngium maritinum
• Euryops chrysantemoides
• Euryops pectinatus
• Frankenia laevis
• Gazania
• Hebe salicifolia
• Hebe andersonii
• Hellychrisum

• Hypericum balearicum
• Lagunaria patersonii
• Lampranthus
• Lantana montevidensis
• Lavanda hybrida
• Lavanda dentata
• Lotus berthelotti
• Lotus maculates
• Lotus creticus
• Limonium vulgare
• Myoporum parvifolium
• Olearia traversi
• Phlomis fructicosa
• Lippia (Phyla nodiflora)
• Plumbago
• Paphiolepis
• Rosmarinus officinalis
• Romero rastrero
• Santolina chamaecyparis
• Salvia candelabrum
• Scabiosa
• Senecio cineraria
• Thymus carnosus
• Thymus vulgaris - Thymian
• Thulbalgia violacea
• Zoysia tenuifolia

Trepadores
• Madreselva - Lonicera japonica

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Jardines en pendiente

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Las plantas que crecen en una pendiente no lo tienen fácil. El agua obedece la ley de la gravedad y corre cuesta abajo sin dar tiempo a las raíces para absorberla. Los nutrientes se van con el agua y las plantas están hambrientas y escuálidas. La erosión hace estragos.

Lo más importante al crear de un jardín en pendiente es formar áreas llanas lo que puede conseguirse mediante la construcción de jardineras o terrazas o la creación de un jardín de rocalla. Por ello, los jardines en pendiente son caros. La radiación solar intensa a la que están expuestas sobre todo las pendientes orientadas al sur impone la elección de plantas robustas. Idóneas son, por ejemplo, los cactus y las crasas así como palmeras y arbustos autóctonos de poca altura.

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Jardines bajo los pinos

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Con todo respeto para los árboles hay que decir que no hay peor enemigo para el jardín que el pino. Como verdaderos maestros en el arte de sobrevivir, estos árboles no tienen miramientos a la hora de asegurarse el sustento y sus raíces superficiales absorben cada gota de agua y cada migaja de abono. A la larga, las plantas de jardín, faltos de nutrientes y de humedad, se debilitan.

En casi todos los jardines hay pinos a los que se agradece su sombra frondosa. Su ventaja es su altura en la que prácticamente ningún árbol de Ibiza los supera. Su desventaja son sus hojas, que caen sin cesar, y sus raíces superficiales, que roban el agua y los nutrientes a las plantas de jardín. A los arbustos perennes como el pistachero, el eleagno, la jara, el romero y el romerito (Westringia fruticosa) les gusta la semisombra y allí donde llega algo más de sol las flores del limpiatubos (Callistemon citrinus) pueden dar unas pinceladas rojas al verde follaje.

No se deben plantar pinos cerca de las piscinas pues sus hojas caen al agua, hay que limpiar continuamente y además atascan el skimmer.

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Jardines sombreados

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Tendrá que renunciar a las flores.

La mayoría de las plantas necesitan luz solar directa durante varias horas al día para producir florescencias. Una buganvilla no florecerá en el lado norte de una casa o en una zona sombría. Sus largas ramas podrán producir flores cuando lleguen hasta el tejado bañado por el sol, pero en la parte baja no habrá nada. Las típicas plantas floridas adoran el sol y si les falta luz, no tendrán ni siquiera un bonito follaje. Plantas que prosperan y florecen en la semisombra son las calas, las polygalas y las alivias. La Hardenbergia (produce flores azul-lila en febrero) y la Thunbergia (con flores azul-lila en verano) son plantas trepadoras que florecen aunque tengan poca luz. En vez de plantar otras flores debería centrarse en las plantas verdes.

Entre las plantas perennes hay verdaderos amantes de la sombra que con sus hojas frondosas de un verde intenso compensan con creces la belleza de cualquier flor. Los elementos con los que se juega en el diseño de este tipo de jardín son las formas llamativas de las hojas y las distintas tonalidades de verde. Al contrario de lo que su aspecto delicado parece indicar, no son ni especialmente delicadas ni muy sedientas. Las estrellas entre ellas son la cica o falsa palmera, la kentia y la yuca. Plantas con hojas grandes son la oreja de elefante (Alocasia), la cheflera y las aralias en general y el tilo africano (Sparrmannia). Plantas de altura media que proporcionan un verde frondoso son los helechos y la esparraguera Asparagus meyerii.

Ideales para poner orden y bordear los arriates son los arbustos bajos como el evónimo puchelo. Al pitosporo (Pittosporum tobira “Nana“) se le puede dar una forma esférica y la Eugenia myrtifolia, podada en forma cónica, se presta para enmarcar las entradas.

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Terrazas ajardinadas

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Las terrazas ajardinadas se basan en macetas, pero muy pocas plantas prosperan durante muchos años en ellas. Es importante que los tiestos sean grandes, que puedan desaguar bien y tengan un buen drenaje a base de grava, que se llenen con una mezcla de arcilla, arena y humus, acolchándolos con guijarros para evitar la evaporación del agua, y que se les conecte a un sistema de riego automático. Debe tener en mente que las plantas en macetas dependen completamente de usted ya que no pueden procurarse agua y nutrientes del ciclo vital natural. Por ello hay que darles mensualmente abono líquido.

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Jardines de piscina

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poolgaerten bild01 Quiere poner una planta que tenga un aspecto original, sea fácil de cuidar y no pierda hojas que ensuciarían al agua. ¿Que le parecería una palmera retorcida que da a su piscina un hechicero aire caribeño? Cactus grandes, yucas, dragos y otras plantas solitarias con formas insólitas producirán un efecto parecido.
poolgaerten bild03 Le gustan las formas sencillas, no quiere prescindir del color y prefiere que las plantas sean bajas. La Westringia fructicosa es un arbusto de hojas perennes parecidas a las del romero y se puede podar para darle la forma deseada. La Tulbalghia violácea es una planta herbácea indestructible que requiere poco agua y da flores durante todo el verano.
poolgaerten bild04 ¿Su sueño es tener un olivo viejo al lado de la piscina? Si quiere disfrutar de su sombra para leer un libro, quedará bien rodearlo con un pequeño césped. Si lo quiere solo para deleitarse de su belleza podrá plantar Lantana montevidensis que en verano se cubre de flores cuyo color lavanda combina perfectamente con el azul del agua y el gris de las hojas del olivo.
poolgaerten bild05 ¿Le gustaría tener más plantas cerca de la piscina? Una plantación mixta de palmeras datileras, cipreses, dragos y aves del paraíso (Strelitzia reginae) es fácil de cuidar y tiene un aspecto original. Las formas esbeltas dan la sensación de proteger sin tapar por completo las vistas.
poolgaerten bild06 Solo dispone de una terraza alrededor de la piscina pero quiere alegrarla con algo verde. En macetas grandes, las plantas tienen una posibilidad de sobrevivir más que un único verano siempre que las riegue a diario y las nutre mensualmente con abono liquido. Aquí se han plantado los cipreses pegados a la casa en el suelo. El jazmín estrellado (Trachelospermum jasminoides), una trepadora perenne, está puesto en macetas y cubre con su verde las columnas.
poolgaerten bild07 Los pinos plantados cerca de la piscina suelen ser una fuente de disgustos pues sus hojas caen constantemente, ensucian las terrazas y los arriates y atascan los filtros.
poolgaerten bild08 Una buena idea para dar más color a su piscina en ocasiones especiales es esparcir flores artificiales sobre el agua. ¡Un efecto estupendo a poco coste!

La huerta

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Nada satisface tanto como saborear las verduras criadas en la huerta propia.

Se lo ponemos fácil: con cuatro bancales de 1,50 m de ancho y 6 m de largo que integramos en su jardín y que se cultivan según el principio del cultivo mixto podrá alimentar a toda una familia. Es bonito, sabe de maravilla y contribuye a su salud y a la del planeta.

¡Permítanos que le asesoremos e inspiremos!

Lassen sie sich von uns beraten und inspirieren!

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Prados silvestres

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Contraria a la opinión muy extendida que en la naturaleza las flores son más abundantes y coloridas si no interviene el hombre, en el caso de los prados campestres de Ibiza es justo al revés. Las florecillas azules de la borraja, los crisantemos amarillos, las amapolas rojas y los gladiolos silvestres con su color rosa fuerte florecen en masa allí donde las plantas secas con sus semillas han sido enterradas por el arado del payés quien a continuación rastrilla el campo arado, deshaciendo las glebas y aplanando la tierra. Así las semillas se encuentran a buen recaudo y protegidos, pudiendo germinar con facilidad en la tierra mullida.

Y precisamente por eso los prados de flores silvestres de Ibiza están en peligro. A lo largo de los últimos años, cada vez han sido más numerosos los payeses que han dejado de cuidar sus tierras. Pocos quedan de la última generación que todavía se dedicaba a criar ovejas, a sembrar avena forrajera y a arar el terreno debajo de los olivos, algarrobos y almendros para que los árboles prosperasen y las hierbas secas no causasen incendios, y con esos ancianos, cuyas vidas se regían por el ritmo centenario de una isla agrícola, se extinguirán también las costumbres y prácticas de los tiempos pasados. La gente joven no quiere trabajar el campo por una razón muy simple: porque ya no vale la pena. El tiempo es oro y hace mucho que no se puede vivir de almendras y ovejas, y menos aún de la belleza de un campo de amapolas. De eso se nutre únicamente el alma. Hoy se vive del turismo y de la venta de los terrenos y ambas actividades han transformado profundamente la cara de la isla.

Al principio del nuevo año, cuando el sol empieza a caldear suavemente los días, despierta la caléndula silvestre. Sus flores de color amarillo dorado florecen en plantas bajas que cubren los campos al borde de las carreteras y su brillo atrae las miradas como un imán. Más de un accidente de coche ha sido provocado por la inocente Calendula arvensis.

Como luces de gálibo amarillas centellean las "margaritas“ (Chrysanthemum coronarium) que llegan a tener una altura de hasta 1 m y pueblan los prados a partir de marzo. Esta flor no solo es bella sino además benéfica para sus sucesoras: en simbiosis con sus raíces viven los rizobios, unas bacterias con la habilidad de fijar el nitrógeno que servirá de abono a las plantas venideras. De ello se aprovecha la borraja (Borrago officinalis) cuyas hojas tienen un sabor parecido al pepino y se utilizan para condimentar ensaladas y sopas. También sus florecillas azules son comestibles y pueden utilizarse para decorar ensaladas.

Si quiere sorprender a sus amigos con una copa original y deliciosa, prepáreles un ponche de borraja: ponga dos manos llenas de hojas de borraja en un poco vino blanco y déjelas reposar media hora. Cuélelo y añada 3 botellas de vino blanco y una de cava. Espolvoree con las florecillas azules de la borraja. ¡Será todo un éxito!

La viborera (Echium plantagineum) y la salvia silvestre son las preferidas de las abejas, que recogen abundante néctar y polen de sus flores violáceas para llevárselo a sus colmenas.

A esta mezcla atractiva de amarillos y azules, que llega a su punto álgido en abril, se unen las primeras pinceladas rojas de las amapolas (Papaver rhoeas). ¡Estoy convencida de que Monet vino alguna vez a Ibiza en esa época del año! Los prados colmados de amapolas en mayo no solo se pueden inmortalizar en imágenes sino también en botellas: los pétalos de la amapola, que prácticamente no tienen sabor, tienen mucho color que se puede utilizar como colorante alimenticio natural. Para fabricarlo, meta en una botella tantos pétalos de amapola como quepan y llénela con aguardiente. Unas pocas gotas de este líquido bastan para colorear de rojo todo un guiso.

Si en otoño hace rastrillar sus terrenos baldíos por un payés o alguien que dispone de la maquinaria necesaria, verá que las semillas traídas por el viento sembrarán los prados por sí solas. Por supuesto, podrá alentar la formación de un prado florido con la siembra de amapolas y otras flores silvestres. No hace falta regar pues de eso se ocupa la propia naturaleza proporcionando la humedad necesaria con el rocío y la lluvia.

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Mantenimiento de jardines

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El mantenimiento es el fundamento de un jardín sano.

Nuestro servicio de mantenimiento incluye:
• Mullir la tierra para asegurar la oxigenación de las raíces
• Eliminación de la mala hierba
• Acolchado a petición
• Abono regular con humus orgánico
• Protección biológica de las plantas
• Protección biológica contra el picudo rojo.
• Poda ornamental y de mantenimiento
• Control de los sistemas de riego automático
• Recogida de desechos del jardín o compostaje en el propio jardín

Estamos a su disposición para hacerle un presupuesto para el mantenimiento regular de su jardín.

Protección de palmeras

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Lucha biológica contra el picudo rojo

Animales pequeños – efectos devastadores. Desde 2007, cuando se descubrieron las primeras palmeras afectadas en Ibiza, la invasión del picudo rojo ha avanzado imparablemente, causando la muerte de muchas palmeras. Hasta la fecha, la única forma de combatir con éxito a esta plaga era utilizando productos químicos, pero ahora se ha descubierto un medio biológico: el hongo beauveria bassiana. Sus esporas germinan al entrar en contacto con el escarabajo o la larva, produciendo un tubo germinativo que atraviesa la cutícula del insecto, alcanzando su cavidad corporal, y le causa la muerte. Para las abejas, en cambio, es completamente inofensivo.

El picudo rojo es un coleóptero que deposita sus huevos en las partes blandas del tronco y en la base de las hojas de la palmera. A los 3 o 4 días eclosionan los huevos y salen las larvas. Éstas se alimentan del tejido vegetal interno del tronco, crecen y, finalmente, construyen con fibras del interior de la palmera el capullo para la pupa. Pasados 40 días sale el escarabajo adulto. Será fiel a su palmera mientras ésta le suministre su comida, pero cuando deja de proporcionarle alimento al estar carcomida por dentro, la abandonará en busca de un anfitrión nuevo. El picudo rojo tiene receptores olfativos muy sensibles y puede detectar el olor hormonal que emite cada palmera y que se libera sobre todo cuando se podan sus hojas y se pela su tronco a una distancia de hasta 5 km a contraviento. Esta nueva plaga ha empezado a extenderse.

Una señal inconfundible de la infestación de la palmera por el picudo rojo es cuando las hojas jóvenes, que nacen del centro de la corona, son más pequeñas y débiles de lo normal. A primera vista, la corona del árbol parece aplanada por arriba y ya no tiene su aspecto redondo habitual. En este momento hay que actuar con rapidez, aunque, por desgracia, si las hojas se están marchitando, todo remedio suele llegar tarde. Cuando se perciben los primeros síntomas, ya se han alimentado hasta 1.000 larvas de la palmera.

La única manera de proteger tu palmera es mediante tratamientos preventivos. Con ayuda de mangueras largas se introducen las esporas (mezclados con un líquido) en el corazón de la palmera, repitiendo el tratamiento cada tres meses. No se conocen resistencias. Además, se practican perforaciones en el tronco, instalando cánulas permanentes en las que se inyecta mensualmente un insecticida que es transportado a lo largo de las fibras de la palmera hasta su corona. Ambos métodos tienen efectos preventivos y curativos para las palmeras infestadas, siempre que no sea ya demasiado tarde, y no contaminan el medio ambiente con tóxicos.

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El ritmo vital de la naturaleza en el sur

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rhytmus fruehling 2En el sur, el ritmo vital está marcado por el agua.

Mientras las plantas del norte se retraen ante el frío creciente para sobrevivir lo mejor que puedan las inclemencias del invierno, en el sur es la sequía que, a partir de junio, sumerge a la las plantas en un sueño estival. La savia vital queda almacenada en las raíces mientras las partes aéreas de la planta se secan y las semillas maduras se entregan a la tierra. Las hojas de árboles y arbustos se enrollan para evitar la evaporación del agua o se arrugan y encogen como las de las crasas que dominan como nadie el arte de almacenar el agua. Todo tiene un aspecto parco, pobre, casi hostil a la vida y uno no puede entender de qué se alimentarán las pobres ovejas, que mastican con desgana unas briznas de hierba seca, para sobrevivir. La naturaleza tiene que aguantar hasta finales de agosto, entonces las nubes repletas de lluvia liberan con gran ruido y espectáculo su carga preciosa. La naturaleza respira con alivio y, pasadas dos semanas, la tierra está cubierta de una pelusa verde.

En otoño, dos acontecimientos ocurren a la vez, y lo hacen a la par como si fuese lo más normal del mundo: la dormancia y el despertar. Por un lado, las hojas de los árboles caducifolios como la morera, el plátano, el granado y la mayoría de los frutales se tiñen de colores otoñales y se caen. Por el otro, las naranjas, mandarinas y limones brillan entre el follaje denso de los cítricos y árboles y arbustos perennes lucen nuevos brotes y están otra vez en plena forma en octubre y noviembre. Los arbustos y matas que dan flores se llenan de capullos que en los días soleados y cálidos se abren a miles y envuelven la isla en sus aromas. También los rosales dan una segunda floración por lo que no se pueden podar hasta enero. Con razón el jardinero se siente desconcertado ante estos caprichos de la naturaleza ya que no sabe muy bien cuándo debería podar y abonar durante esta loca segunda primavera del sur.

Sin embargo, las reglas no podrían ser más simples: se poda después de la floración, es decir, según qué planta, entre noviembre y enero. Los frutales se podan cuando han perdido todas sus hojas, exactamente como en el norte, y los cítricos, cuando se recolecta la fruta ya que empiezan a florecer en marzo. También las ramas de los olivos se entresacan cuando se cosechan sus frutos, lo que se hace en noviembre.

Curiosamente hay mucha gente que cree que bajo el sol del sur todo crece por sí solo. A causa de esta creencia errónea más de un infeliz rododendro ha sido traído desde su patria chica para ser plantado ceremoniosamente en la tierra roja de Ibiza. No quiero ni pensar en los sufrimientos y la muerte lenta del pobrecito, pero seguramente se lo pueden imaginar si les digo que vivimos encima de una roca de piedra caliza y la tierra tiene un valor pH superior al 7, siendo, por lo tanto, alcalina, es decir caliza, justo lo contrario de lo que les gusta a los rododendros. Todas las plantas que prosperan magníficamente en los suelos ácidos del norte perecen lastimosamente en Ibiza. Las hierbas aromáticas como el romero, la lavanda, el tomillo y la salvia, en cambio, adoran los suelos pobres y calcáreos. Aunque su color rojo vivo no hace sospechar que la tierra ibicenca tenga un contenido tan alto de cal, ésta se formó durante millones de años mediante la meteorización de la piedra caliza. Entretanto, se iba oxidando el hierro en el suelo, formando la hematita, un óxido férrico, que da su color rojo óxido a la tierra de Ibiza que parece arder bajo los rayos del sol poniente.

En enero y febrero se crea un ambiente que se acerca a lo que comúnmente se entiendo como tiempo invernal. Tempestades, lluvias y la pronta caída de la noche hacen que la poca gente que se ha quedado en la isla se junte. La naturaleza se agacha bajo las rachas incesantes del viento del noroeste y hace algunos años incluso hubo un día con nieve. Mi alma norteña necesita estos días invernales y cortos, pero si miro afuera objetiva y honestamente, he de admitir que solo es una quimera y no un verdadero invierno: Los prados están cuajados de las flores amarillas de la vinagreta (Oxalis pes-caprae) y de las blancas del cestillo de plata (Iberis) y los almendros en flor llenan el aire de un olor dulce. Los nísperos están cargados de flores que cuelgan pesadas y peludas de las ramas para regalarnos las primeras frutas del año que expulsan con su alto contenido de vitamina C todo cansancio de nuestros huesos. Tampoco hay que olvidar a los junquillos (Narcissus odorus regulosus) con su olor embriagador que no pueden faltar en ningún jardín payés, ni las suculentas tapizantes con sus flores de color rojo, lila o amarillo y sus hojas nuevamente repletas de agua. Decididamente, aquí no hay un invierno de verdad, solo uno imaginario…

En marzo, cuando las temperaturas empiezan a subir, la primavera irrumpe con todo su ímpetu. Las ramas desnudas se llenan de capullos, todo brota, retoña, crece y florece. La gama de colores blancos y amarillos de los prados silvestres se enriquece con tonos azules dignos de un Van Gogh, luego viene el rosa subido de los gladiolos silvestres y el rojo vivo de las amapolas. En mayo, la floración llega a su punto culminante, y después empieza a decaer poco a poco. Las temperaturas crecientes hacen que las flores se marchiten rápidamente y las plantas se preparan para su época de descanso. Se puede alargar este ritmo natural mediante riegos y un abono específico y controlado, pero más de una planta protesta cogiendo enfermedades y sucumbiendo al ataque de parásitos si se le escatima su bien merecido descanso y se altera su sistema natural de defensa. Un ejemplo es la lavanda. Ninguna planta despierta tanto empeño y tanta frustración en los propietarios de jardines como la lavanda con floración estival. Con la ilusión de llenar saquitos para los armarios roperos con lavanda de cosecha propia, se planta este codiciado objeto del deseo en un jardín con riego automático…y prácticamente se le entrega a los hongos. Además, el hongo que ataca a la lavanda es especialmente pérfido porque no se da a conocer como tal. Invade a los vasos conductores de agua secando así la lavanda brote a brote. El hombre piensa que a la planta le falta agua y se la da en abundancia, rematándola con el riego. Se acabó el sueño del campo de lavanda, al no ser que el cultivador fracasado aprenda a adaptarse al ritmo de la naturaleza del sur y a aceptar que también las plantas tienen el derecho a recogerse y descansar y no pueden tener siempre un aspecto fresco y deslumbrante.

La tierra de Ibiza

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Los componentes principales de todos los suelos de nuestro planeta son arena, arcilla, humus y cal. Según el componente predominante hablamos de suelos arenosos, arcillosos, ricos en humus o calcáreos. Puesto que Ibiza es una isla de piedra caliza, lo que más abunda en las laderas de montes y colinas es una tierra blanquecina con un alto contenido en cal. En los valles y también en algunas zonas llanas que se encuentran a mayor altura se ha formado a lo largo de los milenios el suelo rojo y profundo de arcilla. A consecuencia de unas temperaturas cálidas y bastante humedad se producía una desintegración química y el hierro del suelo se oxidaba formando la hematita, un óxido férrico, que da al suelo de Ibiza su color rojo óxido. Por ello es difícil de entender cómo es posible que a los hibiscos y los limoneros les falte hierro a pesar de crecer en un suelo rico en precisamente este metal. La palabra clave para comprender la fertilidad del suelo puede despertar recuerdos ingratos en muchos de nosotros, memorias de horas tediosas ante un mechero de Bunsen y papel de tornasol, pero les daré una explicación breve para no hartarles como lo hizo en su momento su profesor de química. Se trata del valor pH que indica el grado de acidez de la tierra: cuanta menos cal contiene, más ácida está.

Una tierra con un valor pH de 0 a 6,9 es ácida y contiene nada o muy poca cal. Los suelos ácidos predominan en el norte de Europa, en aquellos lugares donde florecen los rododendros y las hortensias en toda su belleza. Un valor pH 7 es neutral y todo lo que le sobrepase indica que se trata de un suelo alcalino, es decir, calcáreo.

La tierra roja de Ibiza tiene un valor pH de 7 a 7,5, y cuanto más blanca y caliza sea la tierra, más alto será el pH. Mal que nos pese, la mayoría de las plantas de jardín solo serán capaces de absorber bien los nutrientes presentes en el suelo cuando el pH sea de 6,5 a 7. Los cítricos necesitan un pH aún más bajo – de 6 a 6,5 – para poder absorber el hierro del suelo. Por eso los naranjos y limoneros tienen una vida tan difícil en nuestros jardines. Tenemos un suelo con demasiada cal que bloquea la absorción de los nutrientes y nuestras plantas se mueren de hambre ante la mesa puesta.

¿Que hacer? La medida lógica es procurar reducir el contenido de cal, es decir, el valor pH.

Se logra mezclando la tierra con humus (cada tres meses), con sulfato de hierro o con sulfato de azufre. La tierra roja y arcillosa solo necesita una aplicación al principio de la primavera, la tierra blanca y ligera, dosis más pequeñas en varias aplicaciones, porque no puede fijar tanto sulfato de hierro.

Los payeses mejoraron sus tierras durante siglos abonándolas con estiércol y plantando avena pues este cereal aumenta de forma natural la acidez del suelo.

Otra alternativa para sortear el problema era elegir plantas a los que les gustan las tierras calizas. Todas las plantas aromáticas, entre ellas la lavanda, el romero, el tomillo y la santonina, no despliegan en ninguna parte un abanico aromático tan amplio como en los suelos secos, casi blancos del campo ibicenco. También las amapolas, caléndulas, gladiolos silvestres y junquillos en los prados campestres muestran claramente que les gusta tener sus pies en la cal, y lo mismo les sucede a los olivos, las higueras, los algarrobos y los almendros, a frutales como el manzano, el peral, el albaricoquero, el ciruelo y el níspero, y, por supuesto, al pino. Además de las plantas autóctonas hay una gran variedad de plantas de jardín que toleran la cal y que se sienten a sus anchas en la tierra isleña.

Como ya hemos dicho, la tierra roja se considera generalmente como fértil, y por ello, muchos propietarios de jardines recién construidos caen en el error de pensar que con la tierra roja que se ha puesto se ha proporcionado a las plantas nutrientes suficientes para unos cuantos años. Aparte de las buenas razones para una labor constante dirigida a mejorar el suelo que he expuesto antes, la tierra traída para construir el jardín procede casi siempre de capas profundas del suelo donde apenas hay nutrientes dignos de mencionar. Aunque su pretensión no sea tener un naranjal exuberante, tendrá que darle abono orgánico a cualquier planta por robusta que sea por lo menos tres veces al año.

Escuela de verano creativa en Noahs Garden

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El programa de la escuela de verano de Noahs ofrece a niños de 5 a 14 años una posibilidad fantástica para desarrollar sus talentos creativos. Las actividades de la escuela de verano se llevarán a cabo bajo la dirección de la experta en aprendizaje experiencial Heike Merz y varios docentes invitados durante los meses de julio y agosto, de lunes a viernes de 10 a 14 horas, en la finca del centro de jardinería Noahs Garden, ctra. San Juan, km 12,5.

Precio: 135 € por semana. Inscripción: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. y teléfono móvil: 72 22 02 366
Programación:
Semanas temáticas:
1-12 de julio: Amerindios y caballos
29 de julio - 2 de agosto: Taller de cine con Elsa, moderadora y estudiante de master en multimedia
5 - 9 de agosto: Construcción de balsas y viaje inaugural en el mar
12 - 16 de agosto: Taller de música con Mary, cantante y compositora

Programa creativo para las semanas restantes: Dibujo y pintura, trabajos con barro, escayola y piedra jabonosa, pintura japonesa con tinta china, pintura en seda, teatro de sombras, linograbado y otras técnicas de impresión, mosaicos, repujado en cobre, fieltro artesanal, yoga, aikido y shiatsu.

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